Ejercicios rítmicos y de lectura

El rol de la canción en la enseñanza de ELE

Fernando


Aprender español cantando. El rol de la canción en la enseñanza de ELE
(Fernando Álvarez)

Son dos las intenciones de este artículo. Por una parte, recordar las ventajas de trabajar activamente tanto la audición como la lectura y el canto de las canciones. Por otra parte, abogar por las posiblidades de aprendizaje de una lengua extranjera a partir de la creación de textos de canciones. En ambos casos, presento algunos ejemplos de canciones y algunas propuestas de explotación lingüística y musical.
El aprendizaje de una segunda lengua incluye diferentes ámbitos complementarios: el estudio de la gramática (morfología y sintaxis), el estudio de la semántica (el significado de las palabras), el estudio de la pragmática (el uso adecuado del lenguaje en cada contexto), el estudio de aspectos socioculturales (hábitos de conducta, códigos de comunicación, conocimiento del mundo entorno de los hablantes de una lengua) y el desarrollo de la conciencia de la interculturalidad (la relación entre la lengua de origen y la lengua meta). Todos los ámbitos citados son necesarios tanto en el lenguaje oral como en el lenguaje escrito.
Ahora bien, teniendo en cuenta que la mayor parte de la comunicación entre las personas tiene lugar de modo oral, encontramos a faltar en la enseñanza de lenguas un ámbito imprescindible., nos falta un ámbito imprescindible: el estudio de la prosodia (la melodía y el ritmo del lenguaje). No podemos pretender conocer bien una lengua si no somos capaces de hablarla con la mayor corrección posible. Y para conseguir este objetivo es fundamental ejercitar el oído y, por imitación de los sonidos lingüísticos percibidos, la reproducción de los mismos en forma de palabras y frases. Curiosamente, este ámbito imprescindible es el que normalmente recibe menos atención por parte de los profesores. El resultado es que, en la mayoría de los casos, los alumnos alcanzan un nivel fonético y prosódico bastante pobre, lo cual es un problema importante a la hora de conseguir una comunicación satisfactoria en una lengua cualquiera. Los métodos audilinguales de aprendizaje, nacidos a partir de la segunda guerra mundial, han perdido hoy toda su relevancia. Actualmente, al focalizarse la enseñanza de una lengua extranjera en el aspecto comunicativo, contextualizado según aspectos socioculturales, parece haberse dejado de lado, por una parte el estudio de la gramática, como muchos pedagogos señalan frecuentemente, y, por otra parte, el estudio o más bien el ejercicio de la pronunciación y la prosodia, hecho mucho menos destacado. Con ello se obvian dos principios básicos en el aprendizaje de una lengua: que para poder comunicarse con corrección en una lengua X hay que aprender a hablarla, y que para aprender a hablarla lo primero que tenemos que hacer es escucharla. Para que haya una producción tiene que haber primero una reproducción por imitación y antes una audición. Y es aquí donde la canción puede tener un rol importante.
La canción es el resultado de unir música y palabras. La música y el lenguaje oral son dos sistemas de comunicación diferentes, pero tienen muchos elementos en común. Ambos son dos capacidades humanas innatas. Ambos están formados de elementos rítmicos y melódicos. Ambos son dos sistemas de símbolos sonoros que afectan directamente a nuestra capacidad de audición. Ambos están formados por elementos fonológicos, sintácticos y semánticos. Ambos se organizan a partir de los mismos elementos neurológicos y se complementan recíprocamente en los procesos de aprendizaje y de memorización. Y es en la canción donde ambos sistemas se funden y se vuelven inseparables.
¿Por qué no aprovechar este ámbito de unión y ver las posibles ventajas de aprender una segunda lengua, en este caso el español, con la ayuda de canciones?. La idea no es nada nueva. De hecho, es muy común utilizar canciones en la clase de español. Lo que sucede es que normalmente, los profesores utilizamos las canciones como complemento para repasar la gramática, reforzar algún campo semántico o ilustrar algún aspecto sociocultural; en ocasiones, la canción no es más que un ingrediente extracurricular usado para crear un ambiente relajado y lúdico o incluso para rellenar un momento muerto. Lo cierto es que muy pocas veces, las canciones se usan para lo que fueron creadas, es decir, para ser cantadas. Y mucho menos aún se les da a los alumnos la posibilidad de dejar de ser meros receptores para convertirse en creadores de lenguaje, desarrollando la destreza de producción oral y escrita a partir de la creación de canciones.
Vamos a cantar
¿Cuáles son las ventajas de cantar canciones? Bueno, en primer lugar, las canciones han sido creadas para ello. En segundo lugar, supongo que no es exagerado decir que a la inmensa mayoría de las personas les gusta cantar, aunque no sepan cantar y aunque sólo lo hagan en la ducha. En tercer lugar, cantar canciones como recurso de aprendizaje de una lengua es un ejercicio que permite desarrollar la conciencia fonológica y prosódica, mediante la práctica de la pronunciación, del ritmo y de la melodía del lenguaje, ejercicio imprescindible para hablar correctamente y tener mayores garantías de éxito en la comunicación oral.
Está claro que cuanto más se trabaje la audición y la reproducción de fragmentos de lenguaje, más fácil será alcanzar una mayor corrección y una mayor seguirdad a la hora de hablar. El uso de canciones, seleccionadas según las necesidades de cada grupo de alumnos, es un recurso que ofrece múltiples ventajas para alcanzar este objetivo. Entre ellas, la más importante quizá sea la presencia constante de la música y de la canción en todos los ámbitos sociales.
Si se trata de ejercitar el oído para poder reproducir correctamente una palabra o un grupo de palabras en una lengua determinada, lo primero que tendremos que hacer los profesores es familiarizar a nuestros alumnos con los elementos prosódicos, es decir con la fonología, el ritmo y la melodía de la lengua objeto de aprendizaje. Y la manera más efectiva de conseguirlo es destacando estos elementos con la ayuda de estructuras repetitivas, rítmicas, que permitan una más fácil asimilación y una mayor memorización, es decir con la ayuda de canciones. Las canciones nos van a permitir, de una manera natural y aparentemente sin esfuerzo, “intuir” el sistema prosódico del español, ejercitando la pronunciación de los fonemas característicos del español (naturalmente, según las variantes dialectales que utilicemos), y tomando conciencia del sistema vocálico del español, caracterizado entre otras cosas por el uso de diptongos y triptongos. Por supuesto, no todas las canciones presentan una estructura repetitiva y muchas son rítmicamente muy complejas. Probablemente, para empezar, debamos buscar las más sencillas, y éstas son en muchas ocasiones las canciones infantiles y tradicionales. Aunque también son muy asequibles algunas de las canciones de moda, con el valor añadido de la popularidad y, en algunas casos, de la familiaridad que puede suponer el haberlas escuchado antes.
Antes de pasar a ver algunos ejemplos concretos de canciones y de cómo se pueden trabajar para desarrollar el aprendizaje del español como lengua extranjera, me gustaría resaltar algunos de los elementos característicos de la canción, que juegan un rol importante a la hora de aprender una lengua y de desarrollar en el alumno la conciencia de aprendizaje de esa lengua.
Una canción es un fragmento de habla caracterizado por una variación melódica y rítmica llevada al extremo. Esta exageración melódica y rítmica se produce por una alternancia de tonos y silencios en una secuencia de tiempo determinada.
Esta secuencia se estructura normalmente en forma de versos, unidades que, por su brevedad, permiten memorizar con gran facilidad. El número de versos y la manera de agruparse unos con otros puede ser muy diferente y dar lugar a múltiples tipos de canciones.
Cada verso tiene una cierta cantidad de elementos fonológicos, cuya unidad mínima es (en el caso del español) la sílaba.
El número de sílabas de cada verso y la combinación del número de sílabas de cada verso producen a lo largo de la canción una estructura repetitiva y rítmica.
Esta idea de repetición y ritmo puede venir también marcada por la rima, es decir por la sucesión de sonidos silábicos más o menos similares al final de todos o de algunos de los versos.
Es justamente, este carácter repetitivo y rítmico el que ayuda a fortalecer la memoria a corto y largo plazo, facultad muy importante en el proceso de aprendizaje.
Los dos ejemplos siguientes están pensados para un nivel A1-A2.
Juegos con diptongos”


Muchas veces la clave del ritmo del español está en dividir bien las sílabas, dejando que las vocales se enlacen entre sí según las reglas de la lengua. Conocer bien los diptongos es una buena manera de sumergirse en el ritmo del español. El sistema vocálico español incluye gran cantidad de diptongos, lo cual permite unir unas palabras con otras, creando una melodía ligada y cohesionada, (que en música correspondería a un “legato”, la antítesis del “stacatto”). Esta condición que no permite escuchar dónde termina una palabra y dónde empieza la siguiente, probablemente sea una de las características que hacen que el español sea percibido por hablantes de otras lenguas como una lengua que se habla muy deprisa. Pensando en ello he creado algunos “juegos con diptongos”, donde la repetición de diptongos y palabras con diptongos se mezcla con melodías tradicionales y modernas, creando canciones muy sencillas.

Aquí van algunos ejemplos apoyados en algunos casos en canciones populares:

Se pueden escuchar en http://montalban.se/ejercicios-ritmicos-y-de-lectura/

Fernando


AI-AY
Aire, Baile, Jaime, Maracaibo, Paraguay, Uruguay, Hay,Ay
Ay,ay,ay,ay
Ay,ay,ay,ay
Ay,ay,ay,ay Puerto Rico
Ay,ay,ay,ay Puerto Rico

Ay, ay, ay, ay, ay,ay Puerto Rico
Ay, Ay, ay, ay, ay, ay Puerto Rico

EI-EY
Rey, rey, cuántos años viviré,
soy pequeño y no lo sé
Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis
Siete, ocho, nueve y diez
Once, doce y trece
Catorce, quince y dieciséis
Es muy fácil ya lo veis

OI – OY
Hoy, Eloy, Goytisolo, Zoila, Boina, Cuatro y dos
¿Cuántos son cuatro y dos?
Dos y dos son cuatro
Cuatro y dos son seis
Seis y dos son ocho
Y ocho dieciséis
Y ocho veinticuatro
Y ocho treinta y dos
Ánimas benditas me arrodillo yo

IA – YA
Gracias, Muchas gracias
Farmacia
– Farmacía
– Nia, nia, nia, nia, nia, nia,
Farmacia, Terapia, Diabetes, Alergia, Leucemia
Suecia y Finlandia, Rusiay Polonia, Francia y Alemania, Greciay
(suena un sirtaki y lo coreamos así: liarán, liaraliariarán, liarán ….)
India, Australia, Armenia, Asia, Estonia, Letonia, Lituania, Bolivia, México
– ¿México? ¿Por qué México?
– Por mi novia
¿Nadia?
– No
Sonia
– No
Amelia
– No
¿Qué novia?
– Adelita!
Si Adelita se fuera con otra
La seguiría por tierra y por mar
Si por mar en un buque de guerra

IE – YE
Bien, Muy bien, Muy requetebn
La nochey el día, La lunay el sol, La nievey el hielo, La tierra y el cielo,
¡Oh, cielos!
¡Que viene, que viene!
¡Que viene, que viene!
¿Qun viene?
Me quiere, no me quiere
Me quiere, no me quiere
Pero, ¿qun, qun, qun, qun?
Qun será la que me quiera a mí
Qun será, qun será
Yo no sé si la podré encontrar
Yo no sé, yo no sé
He querido volver a vivir
La pasióny el calor de otro amor
De otro amor que me hiciera sentir
Que me hiciera feliz como ayer lo fui

Punto y raya” (Soledad Bravo)
https://www.youtube.com/watch?v=zP_A70HIUqw

Esta canción, además de presentar un mensaje muy noble y que puede dar pie a interesantes discusiones, presenta una estructura lingüística y musical muy sencilla. El ejercicio consiste simplemente en escuchar y repetir cada par de versos.

Entre tu pueblo y mi pueblo
Hay un punto y una raya

La raya dice no hay paso
El punto vía cerrada

Y así entre todos los pueblos
Raya y punto, punto y raya

Con tantas rayas y puntos
El mapa es un telegrama

Caminando por el mundo
Se ven ríos y montañas

Se ven selvas y desiertos
Pero ni puntos ni rayas

Porque esas cosas no existen
Sino que fueron trazadas

Para que mi hambre y la tuya
Estén siempre separadas

EN-TRE-TU-PUE-BLOY-MI-PUE-BLO
HA-YUN-PUN-TO-YU-NA-RA-YA

LA-RA-YA-DI-CE-NOHAY-PA-SO
EL-PUN-TO-VI-A-CE-RRA-DA

YA-SIEN-TRE-TO-DOS-LOS-PUE-BLOS
RA-YAY-PUN-TO-PUN-TOY-RA-YA

CON-TAN-TAS-RA-YA-SI-PUN-TOS
EL-MA-PAE-SUN-TE-LE-GRA-MA

CA-MI-NAN-DO-PO-REL-MUN-DO
SE-VEN-RI-O-SY-MON-TA-ÑAS

SE-VEN-SEL-VA-SY-DE-SIER-TOS
PE-RO-NI-PUN-TOS-NI-RA-YAS

POR-QUEE-SAS-CO-SAS-NOE-XIS-TEN
SI-NO-QUE-FUE-RON-TRA-ZA-DAS

PA-RA-QUE-MIHAM-BREY-LA-TU-YA
ES-TEN-SIEM-PRE-SE-PA-RA-DAS


2 Vamos a componer canciones
Hasta ahora hemos trabajado la recepción y la producción, o más bien la reproducción. Lo que vamos a hacer ahora es trabajar la producción y sobre todo la creación. Vamos a convertirnos en creadores de lenguaje utilizando estructuras musicales ya existentes. Sería probablemente más constructivo e interesante componer también nuevas melodías, pero, esto excede los objetivos del aprendizaje de una lengua. Por ello, vamos a utilizar viejas melodías y componer para ellas nuevos textos, adaptados a las necesidades del nivel de conocimiento de español de un grupo determinado de alumnos.
Conseguirlo requiere un cierto dominio de la estructura fonológica del español y, sobre todo, del conocimiento de su sistema silábico y acentual. Por lo tanto, es tarea necesaria y previa del profesor trabajar con los alumnos la división silábica y la distribución acentual de las palabras. Ello supone aprender las reglas de acentuación prosódica y, por extensión muchas de las reglas de acentuación ortográfica y de ortografía. De este modo, el conocimiento del sonido de las palabras ayuda al alumno, casi sin que se dé cuenta, a aprender parte de las reglas gramaticales y ser consciente de su papel a la hora de hablar y escribir correctamente. El ejercicio permite al alumno además ampliar el conocimiento léxico sin esfuerzo aparente.
Jugando a las profesiones”
El ejercicio de composición propuesto se basa en la canción Guantanamera, de Joseíto Fernández. Está pensado para alumnos de un nivel A2. Las instrucciones son muy sencillas: en el primer verso hay que presentarse, en el segundo expresar un deseo, por ejemplo de qué quiere trabajar uno cuando sea mayor y en los versos tercero y cuarto hay que explicar el porqué o el paraqué de ese deseo. Este ejercicio lo he probado en diferentes ocasiones, tanto con alumnos de educación secundaria como con estudiantes adultos y con profesores de español. El ejercicio siempre ha sido muy sencillo de entender y divertido de realizar, y el resultado muy satisfactorio. La labor del profesor, a parte de ayudar a los alumnos a encontrar las palabras buscadas, consiste sobre todo en ayudarles a encajarlas en la melodía de la canción, tarea que requiere probar diferentes combinaciones hasta construir el puzzle perfecto, donde todas las piezas encajan.
Aquí siguen algunos ejemplos compuestos por alumnos y profesores en diferentes Worshops:

Juegos con diptongas

Lecturas con eco